jueves, 1 de diciembre de 2005

Carlos Aníbal, el Zulú.

Hace unas semanas te mostramos una entrañable postal de la juventud fundamentalista en “Pakistán los amigos?”. Y como sentimos que este tema daba para ser explotado aún más, hoy seguimos recorriendo, cual Asatej blogueril, el mundo y revisando diferentes culturas. Hoy es el turno de los Mombwana, una tribu de jóvenes y queribles caníbales que comparten, chascarrillos, chanzas y chacotas de por medio, una amena velada en una aldea muy, muy lejana…

- Che, ¿qué onda con Wenmembia?
- Muy bien, muy bien. La mina es una dulce… Me hace unas caritas que me dan ganas de morfármela toda…
- Hablando de gente que se la come, ¿qué es de la vida de Ambembe?
- El otro día me lo crucé cerca de Pueyrredombia y Santa Fembe… la zona gay, viste?
- Jé, estaba en su salsa…
- Callate! Después lo conté en el colegio, y fue la comidilla de la tarde.
- Hablando de colegio, ¡no te conté! Estoy preparando alumnos…
- Dejate de joder… Me parece que vos lo hacés para comerte a algun caramelito...
- No te permito. Yo no soy Ombongo…
- Ni me hables de ese tipo... no me lo trago para nada.
- Sí, a mí tampoco me cae muy bien que digamos. Me parece que la plata lo mareó… está hecho un boludo: se compró un auto y se la pasa en las picadas.
- Pero es puro blabla… al millonario me lo comí crudo...
- ¿Y? ¿Era rico?
- Bastante… jajajaja…
- Che, tengo un hambre que me como un siamés… ¿tenés algo?
- Hay niños envueltos.
- Buenísimo. ¿Y de postre?
- Bolas de fraile y palos de Jacob…

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Hmmmm... qué hambre!

Grande Blogu, seguí así.

la enmascarada dijo...

jajajajaja!!! BUENIIIISIMO!!!
Ta pa' comérselo!

Cruella De Vil dijo...

Parafraseando a mi querida Mafucha:
Yisus Craist!

Decí que te quiero, Zoquete!
Hace mucho que no pasaba por acá y estos días hizo un calor que me cociné como un poshito al spiedo (sí, sí, el palito en el toor también me lo pusieron y sin vaselina por eso fui capaz de girar sobre mi eje hasta llegar a punto de cocción).
Otra que el Hombre Horno de Susana!

Weo dijo...

Excelente como siempre, Mr. Blogudo.
Digamé... yo estaba borracho, o me pareció hace poco links a un libro a medio escribir?

El blogudo dijo...

Estimado Sr. Weo:

Gracias por los halagos.
El link era no a un libro a medio escribir, sino a uno terminado, pero me arrepentí de haberlo colgado, ya que es muy difícil leer una novela tan larga desde la pantalla.
Dios quiera que algún día (ojalá pronto) lo vea en las librerías.
Y como una cosa no quita la otra, sí, usted estaba borracho.

Weo dijo...

jajajaja, entonces me quedé "a medio leer"... y encima no tengo grabado el vínculo, que cosa... voy a esperar para comprarlo.

Hoy lei una frase que me hizo acordar de su blog:
"Todo el mundo juega con las palabras: los escritores, los abogados, los filósofos, los gobernantes, las telefonistas, los relatores de fútbol... Lo único que cambia de una persona a otra son las reglas, o el nombre del juego... Hay algunos juegos que son tan viejos y están tan difundidos que muchos se olvidan de que es un juego, o creen de buena fe que ese juego se llama hablar en serio, sin jugar."
El autor, Leo Masliah.

El blogudo dijo...

Gracias, weo, por la cita de Don Leo. Realmente es muy linda y cierta. Y como si fuera poco, viene de alguien que goza de mi total admiración y respeto. De hecho, uno de los capítulos de la por ahora inédita novela ("¿Por qué?") fue inspirado por un cuento del Sr. Masliah, que se llama "Escribo oraciones de cinco palabras" (en realidad, lo que tomé prestado fue la idea de escribir en base a un ejercicio, ya que "¿Por qué?" es un capítulo íntegramente compuesto por preguntas. Y si fuera un choreo, creéme que no sería otra cosa que mi más sincero y devoto homenaje.
Gracias otra vez por el párrafo y el tremendo halago, ya que en mi caso el juego es absolutamente consciente, y el más divertido que he tenido oportunidad de conocer.
Algún día te contaré, a propósito de eso, mi experiencia con un psicólogo que intentó darme vuelta una palabra. Pobrecito: no sabía que me gano la vida (si se puede llamar "vida") justamente sacándole la tapita a las palabras y hurgando entre lo que hay dentro.