domingo, 3 de diciembre de 2006

Blogudeando con Elnéstor

Es un clásico en cada comida con Elnéstor la ronda de chistes/homenaje a cierto humor tonto con aires de los años cincuenta. Un humor cuya mayor gracia reside en la de basarse en paupérrimos juegos de palabras. Por eso hoy, para desyetar esa falta de almuerzos compartidos con Elnéstor, les acerco uno de esos típicos diálogos imaginarios con el mozo... ¡Buen provecho! (y que no les caiga pesado)...

- Mozo, la carta, por favor…
- Siete de espadas.
- No, la otra carta, por favor…
- Uno de bastos.
- Esteee, ejem… no sé cómo explicarle. Me refiero a esa larguita, llena de letritas…
- Ah, sí, disculpe… ya entendí!
Querida Tía Gladys: te escribo estas líneas esperando te encuentres bien. Por acá no hay mayores noved…
- No, mozo, no… ESA carta no. Me refería a la carta para elegir comida, el menú, o sea…
- Ah, disculpe. Ya se la traigo… Acá tiene.
- Ajá… ¿Cómo viene el matambrito de cerdo?
- Le voy a ser sincero: no viene, lo traigo yo.
- Sí, sí, claro. Entiendo. No sé qué puedo pedir…
- Puede pedir pollo o… Bah, pida lo que se le cante.
- Sí, suena bien… ¿Y con qué podría acompañarlo?
- Podría ser una guitarra, por ejemplo… pero eso siempre y cuando haya traído una usted, porque acá no tenemos.
- No, quise decir qué guarnición puedo pedir.
- Y, si usted pide lo que se le canta, puede pedirlo con papas…
- ¿Papas?
- Sí, pa-pa-pa-pa-pa-papapapááá…
- Mire, usted es un imbécil… ya me quedé sin hambre;
traígame la cuenta.
- Aquí tiene...
- ¿Qué es esto? ¿Una bolita de plástico?
- ¿Usted no quería la cuenta? Ah, ya sé… La OTRA cuenta…
- Acá tiene… UNOOOO! DOOOOS! TRESSSS! CUATRO!...
- No, estúpido… ¿Es tan difícil de entender? ¿Qué pasa? ¿Nunca le dijeron “Mozo, la cuenta”?
- ¡Sí, claro! Resulta que iba solo caminando por un sendero, cuando de repente me ví rodeado por cinco leones, cuatro osos y ocho tigres… suerte que estaba en un zoológico y los animales estaban enjaulados, que si no, no la contaba…

9 comentarios:

Cruella De Vil dijo...

Ok.
Lo del matambrito de cerdo, me mató.



Y pa qué negarlo?
Me dio hambre.

Venís en franco descenso y en capilla conmigo.
Sabelo.
Aunque, a esta altura de la soiree, ya estoy acostumbrada.
Grrr!
>=(

Kaitos dijo...

Lo que pasa es que uno nunca sabe con el bizcocho en jefe, cuando habla en serio o cuando te guiña el ojo...

Pero bueno, el Néstor nos salió así... jodón... me enteré que les toca el culo a sus ministros, y que hace bromas todo el tiempo... En fin, un gracioso bárbaro...

Saludos, Besos a Concha.
jajajajaja

Anónimo dijo...

adición. ésa era la palabra clave.

MartuZeta dijo...

2+2=4

la enmascarada dijo...

adición a la disgresión.
Cuac!

Anónimo dijo...

QUE PLATO!!!!!


-ElNestor-

El blogudo dijo...

Cruella: Matambrito no quedó más, pero si querés te ensarto una brochette.

Kaitos: Cuando guiña el ojo lo guiña... el tema es si te lo está guiñando a vos...

Ya le mandé tus saludos a Concha, y me dijo que la próxima se los des vos.

Anonymous: mi mamá no me deja hablar con extraños.

MartuZeta: ¡Pero si serás pelotudo! ¡Esa cuenta está mal!

enmascarada: no logro darme cuenta a qué te referís.

Elnestor: Te la dejé servida...

la enmascarada dijo...

adic(c)ión :)
capische?

Emepol dijo...

Yo siempre tuve la idea de que si un día tengo un restaurante, sería muy bizarro. Y cuando alguien pide "la carta", la misma vendría acompañada de papel y lápiz, en donde el cliente le debe escribir una carta al mozo en la cual le explica qué quiere comer.